La
democracia representativa ya no es más democrática. Sucesivos gobiernos, una
vez elegidos, desconocieron el mandato otorgado por la ciudadanía haciendo lo
contrario de lo que prometieron. El mecanismo de la representación como forma
exclusiva de la democracia, con la prohibición constitucional al pueblo de toda
otra forma de deliberación y gobierno, posibilitó que nos dirija una corporación
política inepta y corrupta que llevó al país a la decadencia y a la crisis en
que vivimos hoy.
El
poder, que nos sacan nuestros representantes, lo venden al mejor postor. Así,
los que tienen mucha plata pueden usar el estado a su antojo, para sus
maniobras, comprando medidas y leyes. Limitarnos a elegir representantes es
darles un cheque en blanco. Entre elección y elección sólo nos queda abierto
el espacio del reclamo y la protesta.
La
necesidad del pueblo de reunirse en asambleas, para salir de la crisis,
demuestra que necesitamos reservarnos nuestra
soberanía para ejercerla efectivamente cuando los representantes se desvían
del mandato que les otorgamos con el voto. ¿Quién puede limpiar la corrupción
sino los directamente interesados?
Más
vale temprano que tarde que la motivación profunda de los hechos históricos
que estamos viviendo en la Argentina sea admitida por todos y que la ley ponga
un límite a la delegación del poder del pueblo en sus representantes.
Por
esto proponemos que se reforme la Constitución Nacional con estas
modificaciones:
-
que
se anule la prohibición del artículo 22 (el pueblo no delibera ni gobierna
sino a través de sus representantes)
-
que
se reconozca a las Asambleas como la institución donde se manifiesta, sin
intermediarios, la voluntad soberana del pueblo fuera de las elecciones.
-
que,
como límite a la delegación del poder en los representantes, los ciudadanos,
participando irrestricta y libremente en las asambleas, puedan ejercer el
control del gobierno del estado
-
que
a través de las asambleas la
ciudadanía pueda garantizar que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial,
no se aparten del rumbo trazado a través de las elecciones y asegurar, cuando
sea necesario, que ese rumbo se modifique de acuerdo a su voluntad.
-
Que
se reconozca al conjunto de las asambleas, cuando la mayoría reunida así lo
determine, el poder de:
o
destituir
a cualquier representante
o
exigir
a los representantes en el gobierno tomar determinadas medidas y que se debatan
propuestas de ley no contempladas por el poder legislativo.
o
vetar
medidas tomadas en contra de su voluntad por los representantes en el gobierno o
en exceso de las atribuciones conferidas. Impedir que se deroguen normas a
espaldas de la voluntad del pueblo. Exigir
al poder ejecutivo que se aplique o suspenda una medida
o
ejercer
el control de todos los funcionarios de los tres poderes, sean o no electos, con
el alcance de asegurar que cumplan y hagan cumplir la ley
o
asegurar
que le sea suministrada toda la información requerida sobre los actos de
gobierno y datos en poder del estado
o
difundir
información entre los ciudadanos para posibilitar el ejercicio del control del
gobierno, en particular la información ocultada por el estado o por los medios
de comunicación
o
fiscalizar los hechos no
investigados ni juzgados por el poder judicial o exigir que se fiscalicen
o
Investigar hechos y
situaciones que hagan al interés común.
o
Constituir amparo para
los ciudadanos que son víctimas de abusos por parte de
cualquiera de los tres poderes del estado y destituir a los funcionarios
responsables