La
población que trabaja por encima de 45 horas semanales ronda en el 40%. La
reducción de la jornada de los que tienen demasiado trabajo determinará que
los empleadores tengan que tomar trabajadores desocupados. La disminución de la
cantidad de desocupados que buscan trabajo con desesperación hará subir los
salarios ofrecidos por los empleadores. Esto será un freno a la caída de los
salarios reales producida por la devaluación que agudizó al extremo la crisis
económica. Se trabajarán menos horas y se pagará más la hora de trabajo.
También hay que hacer cumplir la prohibición del trabajo de los niños y las
leyes que regulan el trabajo de los adolescentes.
Que
las fábricas paradas no se cierren y se abran como cooperativas obreras,
es una forma de evitar que la gente se quede sin sus puestos de trabajo e
impedir que ellos y sus familias dependan de la caridad pública para
sobrevivir.