Pregunta 6

Elecciones ahora

El gobierno es ilegítimo. El pueblo reclamó que los políticos que nos llevaron al desastre de la crisis renunciaran. Reclamó “que se vayan todos”. Para hacer un último intento, al encontrarse con la gente movilizada, o mejor dicho, para continuar con los negociados, la corporación política se unió y consiguió formar un gobierno que se pretende legal pero es ilegítimo. Los hechos, conocidos por todos,  hacen sospechar de una confabulación para conseguir hacerse del gobierno en crisis de De La Rua. La ilegitimidad se consagra con la continuación de las medidas económicas tomadas por el gobierno anterior, la devaluación, la reducción del salario real y la expropiación de los ahorristas. La legalidad del gobierno sólo se puede aducir por que utilizó el mecanismo previsto para la acefalía, pero no es legítimo porque fue elegido por un congreso que vende leyes. No es legítimo porque su poder descansa en una junta de gobernadores que se manejan en sus provincias como señores feudales. Es un gobierno ilegal por los mecanismos anticonstitucionales que utilizó para hacer valer las medidas económicas, los superpoderes, los decretos de necesidad y urgencia y por permitir y facilitar las violaciones a la propiedad privada de millones de ahorristas y consumidores. Es un gobierno ilegítimo porque teme al poder económico interno y externo más que a su propio pueblo y gobierna de espaldas a él.

El pueblo necesita renovar los mecanismos y los hombres de esta democracia. Esa renovación es indispensable porque la ineptitud y la corrupción que convirtieron la democracia en una caricatura no nos permitirán superar la crisis política y económica.

Para salir de la crisis es indispensable un gobierno de transición, legítimo, elegido por el pueblo, para que llame a una constituyente que introduzca los nuevos mecanismos de representación y de control que permitan la limpieza de la corrupción generalizada y den paso a un estado nuevo verdaderamente democrático. El nuevo gobierno transitorio deberá tomar las medidas económicas que el pueblo reclama y con la nueva constitución en vigor, llamar a elecciones y entregar el gobierno, en diciembre del 2003 a los representantes elegidos para la nueva democracia.