Medidas
de control sobre los subsidios otorgados por el estado
Parte
considerable de los fondos públicos son utilizados por el gobierno para
efectuar subsidios. La mayor parte de estos fondos son empleados para subsidiar
a los bancos y las empresas. Una parte demasiado chica se usa para gastos
sociales y para subsidiar a los desocupados. Para revertir la crisis económica
debe revertirse esa relación. Los subsidios a las empresas no sirven para
terminar con la crisis, por eso son socialmente inútiles. Las empresas
necesitan ventas y los consumidores, consumir. Pero por más que los empresarios
tengan fondos, o se hagan de ellos, sino tienen ventas, no van a mantener
abiertas las "fuentes de trabajo". Para que los subsidios cumplan una
función, el estado debe dar preferencia a los consumidores,
sino
se esterilizan en el bolsillo del banquero o del empresario.
La
inclinación del gobierno a perjudicar a los consumidores no es el único motivo
para sospechar el desperdicio de los fondos de que dispone el estado que son
nuestros. La corrupción de los funcionarios es el otro motivo. Nos oponemos a
los negociados con bancos y empresas y a la corrupción en la entrega de
subsidios a los necesitados.
Se propone que las asambleas controlen la entrega de subsidios tanto a empresas como a individuos. Una de las herramientas de las asambleas es hacer pública la información de los subsidios entregados a las empresas y bancos mantenidos virtualmente en secreto. Otra herramienta son las mismas asambleas. Los propios necesitados pueden conseguir los subsidios directamente, a través de sus propias asambleas en sus barrios liberándose de la intermediación de políticos y matones y de todo compromiso con ellos.